Valverde de Júcar
se encuentra situado en la ribera del río Júcar, río que le da nombre, en la cola del pantano de Alarcón. Valverde De Júcar, se encuentra a 840 metros de altitud, con coordenadas 39º 43' Norte y 2º 12' Oeste.
Con La Sonería De Las Campanas Del Reloj De La
Iglesia...MOROS Y CRISTIANOS 
MOROS Y CRISTIANOS EN VALVERDE DE JÚCAR (Cuenca) Por lo que respecta a la antigüedad de las Fiestas de Moros y Cristianos, el documento más antiguo que
poseemos es el Libro de la compañía de moros, fechado en 1802, que contiene la
décima de D. Diego Vicente de Luz y Ruiz de Alarcón, de 1801. En un artículo
de José Olivares, titulado Viejas Banderas y publicado en el número 4 de
Onzenero, en 1982, se demostraba que nuestras fiestas estaban vigentes a
mediados del siglo XVIII, sin embargo ningún otro documento escrito, que
conozcamos, nos puede certificar que nuestras fiestas estaban vigentes en
tiempos anteriores, aunque todos tengamos la certeza de que sí se celebraban.
El hallazgo por el autor en el archivo municipal de Olmedilla del Libro de la
Cofradía del Niño Jesús deste lugar de la Olmedilla. Año de 1657, aunque en
un estado de conservación lamentable, que lo hace poco menos que ilegible,
tiene una importancia extraordinaria, puesto que viene a corroborar, de modo
circunstancial, la certeza sobre la celebración de nuestras fiestas en épocas
más antiguas a las hasta ahora conocidas, por lo que tiene de común con las
constituciones que se hallan en el Libro de Moros de 1802, y lo que nos lleva a
considerar que en el siglo XVII existirían en Valverde De Júcar, unas cofradías
semejantes a las fundadas en Olmedilla de Alarcón.
En aquel hecho histórico decisivo en nuestra historia, que fue la Guerra de
Granada, pues se ponía fin a la Reconquista y, a falta de la anexión del Reino
de Navarra (1512), se completaba la unidad del Estado, un valverdeño, Martín
de Alarcón brilla con luz propia. Se halló desde sus comienzos en toda la
campaña de Granada jugando un papel decisivo por las funciones tanto bélicas,
como diplomáticas, que los Reyes Católicos le encomendaron. Además de Martín,
sus hermanos, Pedro Ruiz de Alarcón, VII Señor de Valverde, fallecido en la
batalla de Coín, y Juan Carrillo de Alarcón, VIII Señor de Valverde. Junto a
estos insignes personajes y bajo sus órdenes, otros antepasados nuestros anónimos,
las mesnadas señoriales que les acompañan. Emociona leer en uno de los textos
del capítulo VI de la primera parte (el combate de la zubia. revés de los
cristianos) la frase que el cronista Pérez del Pulgar dedica a los valverdeños,
que a las órdenes de su capitán Martín de Alarcón, salvaron a Gonzalo de Córdoba.
Arranque histórico: GUERRA DE GRANADA.
El origen y antigüedad de las Fiestas de Moros y Cristianos de Valverde de Júcar
(Cuenca), está sujeto --siglo tras siglo-- al linaje Ruiz de Alarcón (antes
Zevallos) y a su estrecha participación dentro del último capítulo de la
Reconquista, llevada a término con la toma de Granada y la capitulación de la
Corte Nazarí.
La guerra de Granada, mediante la cual los Reyes Católicos ponen fin a la
Reconquista y a la Edad Media española, es uno de los temas favoritos, más
cultivados y más populares de nuestra historia y de nuestra literatura.
Ilustrado por muchas fuentes antiguas e incontables estudios modernos, conserva
todo su atractivo y no está en modo alguno agotado. Siempre es posible revisar
nuestra representación de un período histórico, aportando nuevas fuentes o
nuevas interpretaciones. Pero hay períodos históricos --como el que ahora nos
ocupa-- fosilizados, cuya imagen congelada, sólo admite pequeños retoques o
precisiones; pero que no dejan de actuar sobre nosotros, inquietándonos y atrayéndonos;
sobre todo si ocultan la clave de su secreto. Así, la guerra de Granada, que no
es tan sólo --entiéndase bien-- el rosario de episodios bélicos, preñados de
novelesco interés, sino también, y sobre todo, la colisión de dos mundos
opuestos y antagónicos: el islamismo europeo occidental, que agoniza entre ópalos
de ocaso, agotando sus últimas posibilidades, y la España cristiana, que cuaja
su unidad y se ensaya para sus más altos destinos, polarizando su esfuerzo en
una empresa nacional; liquida en nuestro suelo peninsular un larguísimo proceso
de luchas, convivencia e influjos recíprocos; y nos deja dispuestos para
afrontar futuros proyectos y tareas.
Pero también, no es menos cierto, que la toma de Granada es la escuela técnica
de los ejércitos permanentes de la Edad Moderna, escuela de organización, de
tenacidad y de heroísmo.
Y junto a su importancia histórica, su resonancia literaria. De la guerra de
Granada ha dicho su historiador Lafuente Alcántara: "(...) duró diez
años, como la de Troya, y en su empeño se realizaron hazañas más arduas y
menos fabulosas que las que cuenta Homero".Y García Gómez lo ha glosado
en un texto de antología:"La comparación es justa y aún pudiera
reforzarse. Guerra más poética no la conocen los anales del mundo moderno.
Descontando el final, lances favorables y adversos se eslabonan entreverados,
como si una justa Fortuna los distribuyese con equidad para gloria y dolor de
los contendientes. (...) Y todo se resuelve en una densa atmósfera poética, en
una delirante idealización del adversario. La morisma granadina seguirá
viviendo en la literatura española --leyenda, novela, teatro, romancero-- casi
hasta nuestros días, e incluso pasará a toda Europa. Jamás tan brillante
puente de plata fue tendido a enemigo que huye".
La lucha por Granada no sólo impresionó profundamente a sus actores y a los
contemporáneos, próximos y remotos, sino que ha renovado muchas veces su
actualidad en el alma y en la cultura españolas. Bajo Felipe II, los nietos de
los vencidos por los Reyes Católicos renuevan la lucha en una sangrienta rebelión
que suscitó también gloriosos ecos literarios. A comienzos del siglo XVII, la
expulsión de los moriscos vuelve a remover el tema y la atención de los españoles,
arrastrando importantes consecuencias económicas. En el siglo XVIII, la
renovación de los estudios históricos incluye la erudición arábiga, con el
descubrimiento del máximo historiador granadino, Abenaljatib.
En la primera mitad del siglo XIX, el Romanticismo hace bandera de los romances
fronterizos y moriscos, y eleva monumentos de entusiasmo a las glorias de
Granada mora. Luego, el florecimiento de las ciencias históricas instrumentales
--arqueología, epigrafía, sigilografía, paleografía, numismática-- y el
estudio de las instituciones, renuevan y perfeccionan el conocimiento de la
historia y de las postrimerías granadinas. Y ahora mismo, muchos pueblos de la
España actual --como es el caso de Valverde de Júcar-- siguen quemando pólvora
en sus fiestas de moros y cristianos, evocación de la guerra de Granada, y
consumen los temas granadinos en la literatura de pliegos de cordel.
El reino de Granada prolonga la presencia del Islam en España durante dos
siglos y medio, de un modo a primera vista inexplicable. Esta perduración se
explica, sin embargo, por la falta de cohexión entre los cristianos y por las
dificultades interiores de Castilla; pero también, y sobre todo, por la
fortaleza del estado Nazarí, su densidad de población y su prosperidad económica,
fruto más del trabajo y del ingenio que de las riquezas naturales; y por un
prodigio de equilibrio. Encastillados en las alturas de la Penibética y de sus
sierras marginales, ampliamente abiertos al mar, frente a las costas de África
y hacia Oriente, los granadinos supieron ayudarse de los africanos frente a los
cristianos peninsulares, y de los cristianos frente a los musulmanes de África,
consiguiendo así mantenerse a cubierto del más fuerte. Esta guardia tensa y
peligrosa les mantuvo fuertes y vigilantes, y les permitió desarrollar hasta el
límite todas sus posibilidades.
Cuando las grandes conquistas de Fernando III y Jaime I, la tierra granadina
recibió a casi todos los musulmanes que no quisieron o no pudieron quedar en
sus hogares, y que aportaron las técnicas de la primorosa agricultura levantina
y de las lujosas industrias cordobesas y sevillanas, con el espíritu indomable
de quienes no habían querido someterse.
Dividida la cristiandad peninsular en varias patrias, recelosas, esquinadas y
rivales, sólo Castilla conserva frontera con los moros y reivindica para sí la
tarea de conquistarlos. Pero no tiene prisa en hacerlo. La ocupación sistemática
del último reino sarraceno comenzó en el año 1482, una vez finalizada la
guerra civil castellana. Como ya se ha señalado, la guerra de Granada, por los
contingentes movilizados, táctica empleada, la utilización de las armas de
fuego, etc., puede y debe considerarse como la última guerra medieval y la
primera de la Edad Moderna.
La conquista del territorio granadino se realizó en tres fases: la primera
(1482-87) centrada en la ocupación de la región occidental del reino, culminó
con la toma de Málaga en 1487. Durante la segunda fase, los RR. CC. centraron
sus esfuerzos en la zona oriental (1488-90)
ocupando Guadix, Baza y Almería; atenazada de esta forma por las huestes
cristianas, Granada y su Vega fueron el escenario de la tercera y definitiva
fase de la guerra (1490-92).
Con excepciones como la campaña de Antequera, la intervención del poder real
en las relaciones con Granada se había limitado a pactar treguas, cobrar parias
cuando los reyes granadinos pasaban por algún apuro y nombrar adelantados. Así,
todo el peso de la defensa de la frontera granadina recayó sobre las mismas
tierras fronterizas, las Órdenes militares y algunos grandes señores vecinos
con el moro.
La frontera fue entonces, simultáneamente las cosas más dispares: palenque de
heroismos, campo de destierro y castigo para banderizos indómitos, liza para el
deporte caballeresco y lonja de negros lucros y granjerías.
Ahora, en la guerra de Granada que hicieron Isabel y Fernando, las cosas ocurren
de modo completamente distinto. Si la lucha con los granadinos fue siempre algo
más auténtico y más complejo, aunque alcanzara perfiles caricaturescos en
alguno de sus capítulos, el combate definitivo fue uno de los más reñidos de
la historia. Todas las formas de la actividad militar se pusieron en juego,
consiguiendo progresos trascendentales.
Lo que más influyó para la dureza de esta lucha fue la presencia en el reino
de Granada, junto a las dos capas principales de su población, vieja y nueva,
autóctona y procedentes de las llanuras levantinas y del bajo Guadalquivir, de
otros dos grupos más enérgicos e inquietos. El uno, de africanos venidos a
tierras de Granada por espíritu religioso o de aventura, para hacer la guerra
santa y vivir en frontera de los cristianos; gazules y zenetas, que exacerban el
fanatismo religioso y el espíritu de independencia. El otro, de renegados
cristianos, los elches, mal avenidos en su tierra de origen, o que han tenido
que abandonarla huyendo de la justicia, o de la Inquisición; y los prisioneros
de la guerra fronteriza que han preferido islamizarse, obteniendo libertad y
predicamento en su patria de adopción. Entre ellos se encuentran algunos de las
familias más influyentes de la monarquía nazarí, como los Venegas, de
procedencia cordobesa. Fuera por miedo o por rencor, o llevados por la fe del neófito,
estos antiguos cristianos constituyeron el nervio de la resistencia granadina:
principalmente en Málaga y en la hora final de Granada.
También en el campo cristiano abundaban los tránsfugas musulmanes, ya como
consecuencia de las guerras civiles y de las persecuciones de un gobierno despótico,
ya simplemente por codicia. Los grandes señores fronterizos mimaban a estos
renegados, que les proponían golpes de mano y les guiaban por las tierras
fragosas de Granada. Los tornadizos del marqués de Cádiz, tratados con afecto
y esplendidez, explican en cierta parte los éxitos de esta caudillo, el más
perspicaz y afortunado, el más valeroso y más prudente de toda la guerra, por
especialización tradicional, los adalides y almogávares, endurecidos en la
lucha fronteriza y duchos en sus ardides.
Texto: Prologo de Jesus Lopez, extraido del libro "Esencia de una
tradicion" escrito por Pedro Esteso Carnicero.
FECHAS Y DATOS DE INTERÉS DE LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS:
VALVERDE DE JÚCAR FIESTAS
Día 5 de Enero:
A las 9 de la mañana, misa de la Compañía de Moros y a
continuación, invitación del Capitán de la Compañía a sus Oficiales.
A las 4 de la tarde comienzan los siguientes actos:
"Vísperas". Se reúnen las dos Compañías en la
Plaza Mayor para asistir a los actos Religiosos.
A continuación "Refresco del Cura" en el cual el
Sr. Cura Párroco invita a las Compañías y a las Autoridades asistentes al
acto. Se termina con "Descargas" en la Plaza.
Seguidamente, cada Compañía por separado se dispone a tomar
el "Puñao" en casa de sus respectivos Oficiales, (consta de garbanzos
torraos, cañamones y vino).
Día 6 de Enero:
A las 12 de la mañana, se reúnen las Compañías para
asistir a los actos Religiosos. Se celebran las procesiones y se termina con
"Descargas" en la Plaza. Una vez concluidas, se toma el "Puñao"
en casa de los Oficiales.
A las 4 de la tarde, se concentran las Compañías en la
Plaza mayor para celebrar "Los Alardes" (consistiendo éstos en ambas
burlas de unos a otros. Se lleva a cabo por un emisario de ambas Compañías, el
cual porta en la mano izquierda el sable y en la derecha la alabarda. Estas
diferencias provocan la llegada a las armas que tendrán lugar al día
siguiente). Se seguirá con el recorrido de banderas y sus respectivas
"Descargas" y una vez terminadas se tomará el "Puñao" en
casa de los Oficiales.
Día 7 de Enero:
A las 10.30 de la mañana, los Oficiales de cada Compañía,
por separado, se reúnen en casa de sus respectivos Generales para proceder a
tomar el Aguardiente y los Higos en casa de los Oficiales.
A las 4 de la tarde comienzan los siguientes actos:
"Vísperas" del Niño. Una vez terminados los Actos
Religiosos, las Compañías se dirigen a casa de los Mayordomos Salientes para
tomar el "Refresco de los Mayordomos". Terminado esto, se irá a hacer
las "Descargas". A continuación cada Compañía por separado se
dirige hacia el Campo de Batalla, para realizar "Las Guerrillas". Al
terminar "Las Guerrillas", las Compañías se dirigen a la Plaza
Mayor, para dar novedades a sus respectivos Generales sobre las bajas que ha
habido en el combate. Seguidamente, las compañías toman el "Puñao"
en casa de los Oficiales.
Día 8 de Enero:
Se celebra el 'DÍA DEL NIÑO' (Día Mayor de las
Fiestas)
A las 11 de la mañana, los Oficiales junto con su General,
van a recoger al General de los Dichos a su casa. Una vez esté montado a
caballo, se dirigen hacia la Plaza para reunirse las dos Compañías y proceder
a los "DICHOS", que constan de los siguientes actos:
Primer Encuentro:
Después de una apasionada batalla verbal, se llega a las
Armas, en la cual el Cristiano sale derrotado y se apoderan los Moros del Santo
Niño.
Segundo Encuentro:
El Cristiano sale al encuentro de los Moros para intentar
convencerlos con palabras, al no llegar a un acuerdo, se entabla una nueva y
encarnizada batalla, en la que el Cristiano, una vez ha derrotado al Moro,
recupera al Santo Niño.
Tercer Encuentro:
El Moro, arrepentido, sale al encuentro del Cristiano para
pedir perdón ante el Santo Niño y convertirse al Cristianismo. Acto seguido a
la reconciliación, se pasa a la Iglesia para celebrar la Santa Misa, en la
cual, el Bando Cristiano cede sitio de honor al Bando Moro.
A la salida de la Iglesia, las Compañías proceden a hacer
la "Descarga General", en honor al "SANTO NIÑO".
A continuación, el Excmo. Ayuntamiento de esta localidad
invita a las Compañías, vecinos y visitantes al típico "Moje del Santo
Niño".
Terminado esto, las Compañías, por separado, proceden a
tomar el "Puñao" en casa de sus Oficiales y, seguidamente, el General
de Dichos da una invitación a su Compañía.
A las 4 de la tarde, se procede a tomar el "Puñao"
en casa de los Oficiales.
Día 9 de Enero:
Se celebra el 'DÍA DE MAHOMA'.
A las 9 de la mañana, se celebran Actos Religiosos. A
continuación las Compañías, junto con las Autoridades, se dirigen a casa de
los Mayordomos entrantes, para que estos tomen posesión de sus cargos y den el
Chocolate y Bizcochos a lasa Compañías y Autoridades. A continuación se
procede al "Puñao de las Nueces".
Seguidamente, las Compañías efectúan un desfile por el
Paseo del Santo Niño para concluir en la Plaza, donde se efectuarán las
"Descargas".
A las 4 de la tarde, se reúnen las Compañías en la Plaza
para proceder a la toma de posesión de sus cargos los nuevos Oficiales. Una vez
terminado esto, el,General Moro manda una "descarga General
Extraordinaria", para a continuación tomar el "Puñao" en casa
de los Oficiales entrantes.
Este día se destaca por sus 18 "Puñaos".
Día 10 de Enero
COMIDA DE HERMANDAD. Se reúnen los Oficiales Entrantes y Salientes,
Generales y hermanos que lo deseen de cada Compañía, por separado, junto con
sus señoras o acompañantes, para celebrar una comida de hermandad y
terminar la fiesta vestidos de máscaras, recorriendo las calles del pueblo. Valverde De Jucar jueves, 11 de marzo de 2010. 08:03 © 2010 Valverde De Júcar 11/03/2010 Encuentra exactamente la
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